Este es un cuento que escribí hace unos dos años, en plena transición de mi faceta romántica a un estilo más mordaz, es uno de mis cuentos favoritos, aunque nunca se publico en el periódico de mi colegio, aquí les va:
Ha sido duro levantarse, mirar al espejo, el enemigo crítico que le señala más defectos que virtudes; el rostro maldito de la conciencia que nos recuerda que cada minuto que pasa, Él se vuelve más infame. Aquel reloj que trae en su muñeca, es para mostrarle que poco a poco e irreversiblemente el tiempo se le escurre de las manos; tiempo que primero le ha arrebatado la inocencia, y que luego seguirá con la juventud, hasta dejarlo seco como una hojarasca.
Pero Él sabe que aquel siniestro personaje no es su misma persona, sino es su rival, por el simple hecho de ser otro, porque siempre le han dicho en tono de desdén que si no hace lo que le mandan, pues entonces lo hará otro.
Y aun así, aunque ese extraño no deja de incomodarlo, a Él en el fondo le agrada mirarlo, porque en este ve una belleza que, a diferencia del retrato de Dorian Grey, va más allá de los rasgos físicos, y se va consumiendo al igual que él. Allí luego de unos minutos, ve otros rostros que ya no son el suyo, y que ya han dejado de ser el suyo, porque son las caras de la alegría y de la tristeza, de la rabia y de la calma, del bien y del mal, que saben convivir mejor entre ellos que los mismos humanos.
Luego de ya mucho tiempo de estar parado frente al espejo, se ha dado cuenta de que este no es un reflejo suyo, sino una ventana al mundo paralelo, el universo a la inversa, y el sujeto del espejo ya no le habla con un lenguaje verbal de hostilidad, ahora es cordial y permisiva, le habla de los problemas que ya conoce Él, porque son los suyos propios. Por fin se ha dado cuenta que él y su reflejo no son más que la misma persona; pero cuando se le acerca, el siniestro reflejo lo traiciona y lo manda para la tierra de las sombras y logra escapar hacia el mundo “real”.
A Él en realidad no le preocupa, porque sabe que a los de este mundo les llega la necesidad de hablar con sus sombras, y cuando eso ocurra, está seguro de que habrá acumulado las agallas y el odio propio suficiente para traicionarse a sí mismo, de nuevo...




2 comentarios:
la verdad no espero que pience que soy admirador o amigo suyo por que seria una mentira obvia y absurda para ambos, pero para tener la cociencia limpia y morir sin remordimientos le voy a decir que ud escribe muy bacano.
att anaya
Está bacano, pero encuentro un aire que no me cuadra; a lo mejor se trate de esa referencia a Dorian Grey, pero en este momento no viene a colación. Yo también tengo una pequeña fijación con los espejos, lo invito a que lea algunos de mis cuentos en
http://triskelus-ideasficticias.blogspot.com
También noté que tiene gustos musicales poco comunes, lo invito también a que se pase una ojeada por un blog comunal que estamos construyendo con unos amigos, para compartir música
http://caeeltelon.blogspot.com
Un saludo,
Tío Remus
Pd: El antepenúltimo párrafo es un poco ambiguo, y le quita un poco de fuerza al cuento, igual que el final, que me parece podría tener mucha más fuerza. Simples sugerencias.
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