En primer lugar, les agradezco a todos sus comentarios acerca del post anterior, si antes tenía ideas para un par de notas más, ahora tengo material para escribir como hasta para semana santa. También es necesario aclarar, que este es un artículo con pretensiones humorísticas, no es mi intención robarme la navidad, ni voy a poner una bomba en la tarima de la “fiesta de los hogares” el 31 de diciembre que se active cuando Jorge Rabón grite “eeeeeentusiasmo” (aunque creo que le estoy dando ideas a más de uno).
Pero bueno, vamos al punto, mañana 8 de diciembre, es cuando realmente inicia la fiesta más larga que existe: la navidad. Pues esta se extiende desde este día, hasta el 6 de enero, día de la Epifanía (Epefy, para quienes le tienen confianza). Y comienza con una tradición llena de luces, pólvora, alcohol, armas de fuego y demás cosas que llenan de júbilo a nuestros corazones colombianos. A esta fecha se le conoce como, el día de las velitas y marca el comienzo de las fiestas decembrinas.
Ahí fue Babilonia.
Las casas se saturan de luces multicolor cual hotel de las vegas (o mejor dicho, cual hotel que comienza por “m”). Y los Papás Noel electromecánicos nos invaden, esperando a que, en un momento de distracción nuestra, puedan apoderarse del mundo a punta de Gospel Gringo y música navideña bluesera. Pasar por la séptima una noche en temporada navideña debe ser la experiencia audiovisual más parecida a consumir LSD adulterado.
Las calles se empiezan a llenar de vendedores cual mercado persa, la gafa y la media están al orden del día, y todos los familiares tacaños o vaciados (que no siempre son los mismos), se agolpan alrededor de los mercaderes de la calle para conseguir los regalos que le darán a la familia. Ah y en las noches la cosa es trágica, si usted, amigo, esperaba compensar todas esas noches pasadas en vela por culpa de los trabajos de fin de año/semestre, vaya descartando esa idea, por que al menos un vecino suyo armara fiesta por lo menos una vez por semana, con el equipo a todo volumen, cambiando el típico reggaetón por chucu chucu.
Y es que la música tradicional de la navidad no son los villancicos, esos son para que los canten los niños, para que al fin puedan darle uso a las cornetas y panderetas que los tíos, en una desconsideración total con la salud auditiva de los padres de los infantes, le regalan a sus sobrinos dizque para que “se acerquen al mundo de la música”, mientras evidentemente los que viven con los pequeños se acercaran cada vez más al “mundo de la crisis nerviosa”. La verdadera música navideña es el chucu chucu, cuya particular forma de bailársele la hace merecedora de todo un estudio físico denominado “teoría cinética de las nalgas en movimiento”.
Y mientras oímos que tus besos son como caramelos, movemos los brazos como remos pa’ delante y para atrás, y rezamos por el ausente, y que el año que viene se haga presente [1]. Consumimos todas las golosinas de las que la tía o la prima vanidosa se privaron de comer durante todo el año para no perder la línea [2]. Y nos atiborramos de Buñuelos, Natilla, galleticas y demás manjares, cosa que pagaremos en cuaresma no comiendo carne (especialmente la tía y la prima vanidosas). Todos estamos esperando a que llegue el 16 de diciembre, cuando empezaremos a rezar guiados por un texto patrocinado por diversos almacenes de cadena, que parece escrito por el autor del Mío Cid [3]: La Novena de Aguinaldos.
Sera luego de las oraciones, al Adonaí potente (a quien Rodolfo Aicardi le compuso una canción reprochándole que se hubiera casado), de conmemorar una afección al Sacro de alguien, de que un niño muestre fuerte brazo (les digo, es mala idea jugar a la lucha libre con estos niños). Y de que un tocayo mío (Emmanuel Preclaro) sea declarado rey de las naciones, que empezara la verdadera guachafita…
Opinen por favor, ¿amerita una trilogía el artículo de la navidad? ¿les gusto este?, su opinión es importante para mí.
[1]. Esta canción tiene una segunda parte, una ranchera llamada “el ausente”.
[2]. O para no engrosarla mas, que es el caso muchas veces.
[3] Se sabe que Don Anónimo, autor del Mío Cid no es el mismo autor de la novena, de de doña A. Guinaldos. Sin embargo probablemente eran muy buenos amigos.
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EL EXTRA:
Esta vez mi extra es un espaldarazo a uno de los pocos Humoristas Colombianos que existen (Humorista, no cuentachistes, culebrero o payaso, que de esos hay miles en este pais). Que ha sido "Renunciado" de RCN debido a sus nexos con DMG. No quiero decir mucho sobre esto, solo creo que ese es el precio del pensamiento critico en este pais. !Guillermo Diaz Salamanca, Estamos contigo!
Pero bueno, vamos al punto, mañana 8 de diciembre, es cuando realmente inicia la fiesta más larga que existe: la navidad. Pues esta se extiende desde este día, hasta el 6 de enero, día de la Epifanía (Epefy, para quienes le tienen confianza). Y comienza con una tradición llena de luces, pólvora, alcohol, armas de fuego y demás cosas que llenan de júbilo a nuestros corazones colombianos. A esta fecha se le conoce como, el día de las velitas y marca el comienzo de las fiestas decembrinas.
Ahí fue Babilonia.
Las casas se saturan de luces multicolor cual hotel de las vegas (o mejor dicho, cual hotel que comienza por “m”). Y los Papás Noel electromecánicos nos invaden, esperando a que, en un momento de distracción nuestra, puedan apoderarse del mundo a punta de Gospel Gringo y música navideña bluesera. Pasar por la séptima una noche en temporada navideña debe ser la experiencia audiovisual más parecida a consumir LSD adulterado.
Las calles se empiezan a llenar de vendedores cual mercado persa, la gafa y la media están al orden del día, y todos los familiares tacaños o vaciados (que no siempre son los mismos), se agolpan alrededor de los mercaderes de la calle para conseguir los regalos que le darán a la familia. Ah y en las noches la cosa es trágica, si usted, amigo, esperaba compensar todas esas noches pasadas en vela por culpa de los trabajos de fin de año/semestre, vaya descartando esa idea, por que al menos un vecino suyo armara fiesta por lo menos una vez por semana, con el equipo a todo volumen, cambiando el típico reggaetón por chucu chucu.
Y es que la música tradicional de la navidad no son los villancicos, esos son para que los canten los niños, para que al fin puedan darle uso a las cornetas y panderetas que los tíos, en una desconsideración total con la salud auditiva de los padres de los infantes, le regalan a sus sobrinos dizque para que “se acerquen al mundo de la música”, mientras evidentemente los que viven con los pequeños se acercaran cada vez más al “mundo de la crisis nerviosa”. La verdadera música navideña es el chucu chucu, cuya particular forma de bailársele la hace merecedora de todo un estudio físico denominado “teoría cinética de las nalgas en movimiento”.
Y mientras oímos que tus besos son como caramelos, movemos los brazos como remos pa’ delante y para atrás, y rezamos por el ausente, y que el año que viene se haga presente [1]. Consumimos todas las golosinas de las que la tía o la prima vanidosa se privaron de comer durante todo el año para no perder la línea [2]. Y nos atiborramos de Buñuelos, Natilla, galleticas y demás manjares, cosa que pagaremos en cuaresma no comiendo carne (especialmente la tía y la prima vanidosas). Todos estamos esperando a que llegue el 16 de diciembre, cuando empezaremos a rezar guiados por un texto patrocinado por diversos almacenes de cadena, que parece escrito por el autor del Mío Cid [3]: La Novena de Aguinaldos.
Sera luego de las oraciones, al Adonaí potente (a quien Rodolfo Aicardi le compuso una canción reprochándole que se hubiera casado), de conmemorar una afección al Sacro de alguien, de que un niño muestre fuerte brazo (les digo, es mala idea jugar a la lucha libre con estos niños). Y de que un tocayo mío (Emmanuel Preclaro) sea declarado rey de las naciones, que empezara la verdadera guachafita…
Opinen por favor, ¿amerita una trilogía el artículo de la navidad? ¿les gusto este?, su opinión es importante para mí.
[1]. Esta canción tiene una segunda parte, una ranchera llamada “el ausente”.
[2]. O para no engrosarla mas, que es el caso muchas veces.
[3] Se sabe que Don Anónimo, autor del Mío Cid no es el mismo autor de la novena, de de doña A. Guinaldos. Sin embargo probablemente eran muy buenos amigos.
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EL EXTRA:
Esta vez mi extra es un espaldarazo a uno de los pocos Humoristas Colombianos que existen (Humorista, no cuentachistes, culebrero o payaso, que de esos hay miles en este pais). Que ha sido "Renunciado" de RCN debido a sus nexos con DMG. No quiero decir mucho sobre esto, solo creo que ese es el precio del pensamiento critico en este pais. !Guillermo Diaz Salamanca, Estamos contigo!







4 comentarios:
¡Está genial ese post! Me ha hecho reírme demasiado, unas cuantas faltas ortográficas pero es todo, como siempre Emmanuel haciéndome reír un poco.
Siga así
jajaja genial...sigue asi...si merece que sea una trilogia ;)
Emmanuel, ya tiene una nueva seguidora... JenGar se ha enamorado de su prosa satírica, pásese por el blog de ella (uno nunca sabe cuándo haya una cita después de un click).
Muy buenos escritos, y totalmente de acuerdo
el capitalismo hasta en "sentimientos" de celbraciones (navidad)
Juliana Matiz
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