domingo 15 de junio de 2008

La carta de renuncia


Me canse de este juego, aunque algunos no lo crean. Me canse de ser el perseguido, el que siempre huye, me canse de necesitar esas malditas pastillas, para sentirme lo suficientemente fuerte, como para enfrentar a mis propios fantasmas, me canse de estar caminando en círculos por la vida, de correr mucho para no llegar a ningún lugar.

Así como lo oyen, damas y caballeros, me canse de huir, no quiero seguir escondiéndome tras los muros de este laberinto, que tanto tiempo me tuvo cautivo. Siento que conozco cada rincón de este lugar, cada pasadizo, cada escondite, cada esquina. Aquí, donde aunque las cosas vayan más lento, o más rápido, y las apariencias hagan parecer que moverse es más fácil o más difícil, en realidad nada cambia sustancialmente. Sus salidas son espejismos, y sus paredes, murallas infranqueables.

Nunca pensé que algún día llegaría a cansarme de la música electrónica, de las pastillas, del ritmo frenético, pero es ahora, cuando hago un análisis detallado de mi vida, que me he dado cuenta de que llevo más de veinte años, dejando que mi vida sea el juguete de alguien más, a quien no le interesa otra cosa sino divertirse conmigo.

Sé que si me voy, tarde o temprano encontraran alguien que me substituya, cuyos rasgos físicos sean incluso similares a los míos: una boca grande, cara redondeada, en fin. Poco o nada me importa, espero que el sepa disfrutar de esta vida, de la cual estoy tan cansado.

Así que, sin más preámbulos, solo me resta decir a todos aquellos que me consideran un ser admirable, incluso un icono generacional, que a partir de hoy, y para siempre, me alejo irrevocablemente esta vida, que renuncio, y me rehúso a volver a ser el mismo cobarde, al que con tocarlo lo volvían añicos. Esta es, pues, mi carta de renuncia.
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FIRMA: PAC-MAN